Google pierde definitivamente su batalla legal contra la Unión Europea por el caso Android
por Manuel NaranjoGoogle ha agotado ya todas las vías legales para librarse de una de las sanciones más elevadas de la historia de la competencia europea. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha confirmado la multa a Google de en torno a 4.100 millones de euros por el abuso de posición dominante de su buscador dentro del sistema operativo Android, cerrando así un litigio que llevaba abierto desde 2018.
La decisión llega en forma de sentencia definitiva dentro del caso C-738/22 P, en el que Google y su matriz Alphabet habían recurrido en casación el fallo previo del Tribunal General. El tribunal ha rechazado ese recurso de plano, así que la compañía ya no tiene ninguna instancia más a la que acudir dentro del sistema judicial comunitario.
Cómo empezó todo: la investigación de 2018
El origen de este caso está en una decisión que la Comisión Europea adoptó en julio de 2018, tras años de investigación sobre las prácticas de Google en Android. Bruselas concluyó que la empresa había abusado de su posición dominante exigiendo, a través de acuerdos de preinstalación y condiciones de licencia para determinadas aplicaciones, que su buscador y el navegador Chrome tuvieran un trato preferente en los móviles con este sistema operativo, que también pertenece a Google.
La Comisión identificó tres tipos de restricciones dentro de esa estrategia. Los acuerdos de distribución obligaban a los fabricantes a preinstalar Google Search y Chrome si querían obtener licencia para usar la Play Store. Los acuerdos antifragmentación impedían a esos mismos fabricantes vender dispositivos con versiones de Android no aprobadas por Google si querían mantener esa licencia. Y los acuerdos de reparto de ingresos condicionaban el pago de parte de los beneficios publicitarios a que ciertos fabricantes y operadores no preinstalasen buscadores de la competencia en determinados modelos.
Al considerar que todas estas prácticas respondían a una misma estrategia, la Comisión las calificó como una infracción única y continua e impuso a Google una multa de 4.342.865.000 euros, de los que Alphabet respondía solidariamente por 1.921.666.000 euros. Era, en aquel momento, la mayor sanción de la historia de la UE contra una sola empresa por este tipo de conducta.

El Tribunal General revisa (pero no anula) la sanción
Google recurrió aquella decisión ante el Tribunal General de la Unión Europea, que dictó sentencia en septiembre de 2022. El tribunal confirmó la calificación de infracción única y continua, pero anuló la parte de la decisión relativa a los acuerdos de reparto de ingresos, al considerar que la Comisión no había demostrado suficientemente sus efectos contrarios a la competencia en ese punto concreto.
Esa anulación parcial obligó al Tribunal General a recalcular el importe de la multa a Google, que quedó fijado en 4.125.000.000 euros, con Alphabet respondiendo solidariamente por 1.520.605.895 euros. El resto de la infracción (los acuerdos de distribución y los acuerdos antifragmentación) se mantuvo intacto, por lo que la sanción siguió siendo récord pese a la rebaja.
Por qué el TJUE ha rechazado el recurso de Google
Google y Alphabet llevaron el caso hasta la última instancia posible, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, alegando varios errores de derecho en el razonamiento del Tribunal General. El TJUE ha desestimado uno por uno todos esos argumentos.
- En primer lugar, el tribunal avala que el Tribunal General valorase el contexto económico en su conjunto (incluyendo los acuerdos de reparto de ingresos) sin necesidad de aplicar sistemáticamente un análisis contrafáctico para demostrar la infracción. También confirma que existía un sesgo de statu quo a favor de las aplicaciones preinstaladas, y que Google no logró probar que las preferencias de los usuarios o la calidad de sus servicios bastasen por sí solas para explicar ese comportamiento.
- En segundo lugar, el TJUE aclara que demostrar un abuso de posición dominante no exige en todos los casos probar la capacidad de expulsar del mercado a competidores igualmente eficientes. Dadas las características particulares de los mercados digitales implicados, el Tribunal General podía concluir que esas prácticas eran susceptibles de restringir la competencia sin necesidad de aplicar ese test.
- En tercer lugar, el tribunal respalda la valoración que se hizo de los acuerdos antifragmentación, al considerar que limitaban los mercados comerciales para versiones de Android no compatibles con los estándares de Google, reforzando así su posición dominante.
- Por último, el TJUE avala que el Tribunal General ejerciera su competencia jurisdiccional plena para fijar el importe final de la sanción, y concluye que su razonamiento fue suficiente y que se respetaron los principios procesales invocados por Google y Alphabet, entre ellos el derecho de defensa.
Qué supone esta sentencia para Google
Con este fallo, la multa a Google por el caso Android queda firme y deberá abonarse en su totalidad, sin posibilidad de nuevos recursos. Se trata de una de las tres grandes sanciones que la Comisión Europea ha impuesto a la compañía en los últimos años por presunto abuso de posición dominante, junto a las relacionadas con Google Shopping y con su negocio de tecnología publicitaria, que siguen su propio recorrido judicial de forma independiente.
Esta confirmación consolida el criterio que la Comisión Europea lleva defendiendo desde hace casi una década: que el control de un sistema operativo tan extendido como Android puede convertirse en una vía para reforzar artificialmente la posición de otros productos de la misma empresa, en este caso el buscador y el navegador Chrome, en detrimento de la competencia en el mercado europeo de búsquedas online.
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